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viernes, 27 de junio de 2014

LA RESPONSABILIDAD PUBLICA FRENTE AL ICTUS

Nosotros acusamos
Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los problemas de salud pública más importantes y, como tal, deben ser consideradas. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental y la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas. Su coste sociosanitario es muy elevado, o que contrasta con la relativa escasa atención que habitualmente se les dispensa, no sólo desde los organismos oficiales implicados, sino también (lo que aún es más preocupante) por una parte de los propios profesionales sanitarios; éstos siguen dando vigencia a conceptos caducos, que hacían del ictus una enfermedad «difícilmente prevenible y una catástrofe intratable».
Intentar cambiar esta situación sólo resulta posible por medio de la información. Ésta debe ser veraz, objetiva, fácilmente asimilable y, sobre todo, capaz de llegar a todas las personas y organismos relacionados con el problema.
Los pacientes que han sufrido un ictus, sus familiares y cuidadores, y aquellas otras personas que –por sus circunstancias personales– corren un mayor riesgo de padecerlo en un futuro constituyen el eslabón fundamental en nuestra labor divulgativa.
En el marco de la atención hospitalaria.
El equipo de trabajadores sociales deberían facilitar la información pertinente de los recursos públicos existentes en el periodo post hospitalario.
- Centros de rehabilitación especializados existentes en la localidad, o Comunidad Autónoma.
- Fisioterapeutas especializados. (Con una amplia información de trayectoria etc) 
- Gestión de la discapacidad.
- Gestión de la dependencia.
- Necesidades y recursos necesarios; Ortopedia etc. 
¿Después del alta hospitalaria qué?
Los enfermos y familiares saldrían informados de qué hay que hacer, donde, como y cual es el coste de la rehabilitación.
Los enfermos y familiares de afectados por ICTUS no deben ser abandonados a su suerte. Es la administración pública quien debe poner los medios necesarios para una correcta atención y rehabilitación de los afectados por iCTUS
Es responsabilidad de las Consejerías de Sanidad o Salud de las Comunidades Autónomas poner estos medios.
Reclamamos esta información, reclamamos este derecho.
SOS ICTUS


PREVENIR, PREVENIR, PREVENIR

LA PREVENCION COMO FACTOR CLAVE

La Federación Española de Ictus quiere concienciar a la población de la importancia de prevenir el ictus e inicia, con motivo de la conmemoración el 29 de octubre del Día Mundial del Ictus, la campaña: “Actúa contra el ictus. Por ti, por los tuyos”. 

Con la prevención ganamos todos. Si evitamos el ictus, evitamos las consecuencias en la salud de los ciudadanos, las cargas familiares y sociales y el impacto económico en el sistema. 

Si se controlaran los factores de riesgo se podrían evitar hasta el 80% de los casos, según afirman los expertos. Tal como se recoge en el estudio IMPACTO1

“menos de un tercio de pacientes que han sufrido un ictus isquémico tienen los factores de riesgo controlados. La mayoría de pacientes están recibiendo tratamiento, pero el objetivo sólo se alcanza en uno de cada cuatro”. 

Urge por tanto mejorar la correcta cumplimentación de las medidas de prevención de los factores de riesgo del ictus: 

1º CONTROLAR LA TENSIÓN ARTERIAL
2º VIGILAR EL NIVEL DE COLESTEROL Y AZUCAR EN LA SANGRE
3º DIETA BAJA EN GRASAS Y SAL
4º PRACTICA DE EJERCICIO MODERADA
5º EVITAR EL TABACO
6º CONSUMO MODERADO DE ALCOHOL

Fuente:

Álvarez-Sabín J, Gil A, Hernández-Presa MA, Canorea F, Alvarez C, Chaves J, Quintana M. Estudio IMPACTO: Intervención terapéutica y manejo de los factores de riesgo en prevención secundaria del ictus. Neurología 2007; 22(9): 605. 


jueves, 12 de junio de 2014

PRESENTACION ASOCIACION SOS ICTUS

SOS ICTUS es una Asociación sin ánimo de lucro constituida en Madrid (España) en el año 2009 con el número de registro nacional 593255. Está compuesta por familiares y amigos de personas afectadas por ICTUS y que residen en España.
Pepa Marzo, presidenta ASOCIACION SOS ICTUS 
Mi nombre es Maria Josefa Marzo y soy la impulsora y presidenta de la Asociación. En Noviembre de 2006 viviendo en Madrid sufrí un ICTUS hemorrágico en que me afectó el tálamo y, a raíz de la experiencia acumulada en el largo proceso de rehabilitación, pude constatar las dificultades y carencias que en materia de atención e información sufrimos quienes  padecemos las secuelas de esta grave dolencia.
En primer lugar, es necesario incidir en la importancia de la rapidez en el reconocimiento del daño y su tratamiento inmediato, la atención especializada en un Centro Hospitalario y su posterior rehabilitación sine die. Todo ello hace que quienes padecen un ICTUS y sobreviven, puedan recuperarse en mayor o menor grado, de sus secuelas.
La Asociación se crea para ser un referente informativo respecto a esta enfermedad, especialmente en los aspectos preventivos y de rehabilitación tan necesarios para quienes se ven afectados por este Daño Cerebral.
Para ello promoveremos cuantas acciones sean de interés para las personas afectadas y sus familiares. Entre ellos, actos divulgativos e informativos que incidan en la prevención de los factores de riesgo, además de reclamar de los poderes públicos los recursos necesarios para atender las necesidades inmediatas de las personas afectadas y las secuelas que se derivan de esta grave dolencia. 
También presentaremos iniciativas legislativas para mejorar las condiciones de los afectados de Daño cerebral especialmente de ICTUS. 
Que nadie quede sin comentar y sin informar de lo que les afecta en relación a esta enfermedad. Es fundamental darlo a conocer y entre todos encontrar las soluciones más adecuadas.
"Sólo financiamos nuestras actividades a través de  aportaciones solidarias de personas como tú, lo que permite la posibilidad de la independencia financiera del proyecto".
Puedes apoyar económicamente a SOS ICTUS realizando una trasferencia a la cuenta de SOS ICTUS. En la razón de la transferencia deberá figurar la etiqueta “donativo”. El donativo requiere, igualmente, el envío de un correo electrónico a sosictus@gmail.com haciendo constar el nombre y el correo electrónico del remitente. 
Nuestras actividades tienen como formato la realización de conferencias acompañadas de actuaciones musicales (Musicoterapia) u obras de teatro (Risoterapia), así como la firma de convenios de colaboración con otras entidades para que los afectados de ICTUS puedan beneficiarse de nuestras gestiones. 
ANTE EL ICTUS SIEMPRE MANTENEMOS UNA ACTITUD REIVINDICATIVA Y NO CONTEMPLATIVA.
NUESTRO LEMA: "FRENTE AL ICTUS, OTRA SALUD ES POSIBLE".

Si ESTÁS DE ACUERDO CON NUESTRA FILOSOFIA Y QUIERES REALIZAR ALGUNA APORTACIÓN ECONÓMICA, PUEDES INGRESAR LA CANTIDAD QUE DESEES EN LA CUENTA: 


CAIXABANK     ES54 2100 1656 3902 0013 9481  



Gracias

Si quieres ser Entidad Colaboradora solo tienes que comunicarlo y te haremos llegar la propuesta.

Saludos cordiales

domingo, 8 de junio de 2014

El ICTUS "UN PROBLEMA SOCIO-SANITARIO DE TODOS"

El ictus es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españoles y la segunda en los varones, según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN). En Europa mueren 650.000 anualmente por esta causa y, de ellos, 40.000 son españoles. Al año se detectan unos 120.000 casos nuevos. De hecho, cada seis minutos se produce un ictus en España.


El ictus es una enfermedad cerebrovascular y se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar. Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular (ACV), embolia o trombosis.


Esta enfermedad es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta proporcionalmente con la edad. Así, se estima que más del 21% de la población mayor de 60 años de nuestro país, casi dos millones de personas, presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años, según los datos del estudio PREVICTUS. La Organización Mundial de la Salud (OMS) va más allá en sus previsiones. Según sus estimaciones y teniendo en cuenta que en el año 2050 la población mayor de 65 años representará el 46% del total, casi la mitad podría sufrir un accidente cerebrovascular.


Además de la edad, existen otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, las arritmias cardiacas u otras enfermedades del corazón, la diabetes mellitus, la dislipemia, la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, entre otros.


Los síntomas del ictus son la pérdida de fuerza o sensibilidad, debilidad en la cara, brazo y pierna de un lado del cuerpo, visión doble, sensación de vértigo, alteración repentina del habla y dolor de cabeza súbito. La identificación inmediata de estos síntomas es crucial en la evolución del enfermo, ya que se ha demostrado que los pacientes tratados desde el primer momento por neurólogos logran una recuperación casi total o con muy pocas secuelas.

En la actualidad, un 30% de los pacientes con ictus presenta un problema de discapacidad que se manifiesta con parálisis, problemas de equilibrio, trastornos del habla y déficits cognitivos. De hecho, sólo el 40% de los enfermos pueden valerse por si mismos. Además, las personas que han sufrido un ictus presentan un alto riesgo de sufrir otro en los tres meses siguientes. Según dato del estudio IMPACTO, menos de 1/3 de pacientes que sufren un ictus tienen los factores de riesgo controlados, a pesar de que la mayoría recibe tratamiento.

Los costes directos del ictus representan, en algunos países industrializados, entre el 2% y 4% del gasto sanitario total. Cada ictus supone un gasto medio de 4.000 euros durante los tres primeros meses de enfermedad, no incluidos las bajas laborales del enfermo y su familia.

Por todo ello el ictus constituye actualmente uno de los problemas socio-sanitarios más importantes, que precisa de estrategias concretas para su manejo y control.


Una epidemia que se puede evitar

La mayor parte de los casos de ictus se pueden evitar. El ictus es la primera causa de discapacidad grave en el adulto y la principal causa de muerte entre las mujeres y la segunda en los varones. Sin embargo, si se controlaran los factores de riesgo se podrían evitar hasta el 80% de los casos, según afirman los expertos. Tal como se recoge en el estudio IMPACTO1, “menos de un tercio de pacientes que han sufrido un ictus isquémico tienen los factores de riesgo controlados. La mayoría de pacientes están recibiendo tratamiento, pero el objetivo sólo se alcanza en uno de cada cuatro. Urge por tanto mejorar la correcta cumplimentación de las medidas de prevención secundaria del ictus. 

Los factores de riesgo modificables para evitar el ictus isquémico coinciden en gran parte con los factores de riesgo de la enfermedad isquémica coronaria y son de dos tipos: por un lado, los factores de riesgo establecidos como la hipertensión, hiperlipidemia, diabetes mellitus, tabaco, estenosis carotídea, fibrilación auricular, anemia falciforme; y, por otro lado, están los factores potenciales, como son la obesidad, la inactividad física, la intolerancia a la glucosa, la nutrición deficiente, el alcoholismo, la hiperhomocisteinemia, la drogadicción, la hipercoaguabilidad, la terapia hormonal sustitutoria/anticonceptivos, los procesos inflamatorios y la apnea del sueño”.

Hipertensión: Existe una relación directa entre la hipertensión arterial (HTA) y el riesgo de sufrir un evento isquémico, incluyendo el ictus. De hecho, se estima que el 67% de los pacientes que ha sufrido un ictus tiene elevadas las cifras de presión arterial. La HTA multiplica por cinco el riesgo de ictus y su control podría evitar todos los años el 40% de las muertes por ictus. En la actualidad, se ha establecido como cifras de presión arterial óptimas por debajo140/90 mm Hg y a los diabéticos o con enfermedad renal crónica por debajo de 130/80 mm Hg.

Hiperlipidemia: Las cifras elevadas de colesterol constituyen otro de los principales factores de riesgo del ictus. En nuestro país, se está registrando un incremento de los pacientes con hiperlipidemia.

Fibrilación auricular: Es la arritmia más frecuente, presente en un 1% de la población general y hasta en un 10% en las personas de más de 75 años. El riesgo de accidente cerebro vascular secundario a tromboembolismo por fibrilación auricular es aproximadamente del 3% al 5% por año.

Tabaquismo: Este factor incrementa el riesgo de ictus de 2 a 4 veces y el de enfermedad carotídea en 5 veces.

Diabetes: Los diabéticos presentan un alto riesgo de padecer ateroesclerosis y, suelen presentar otros factores de riesgo aterogénicos, en concreto hipertensión, hiperlipidemia y obesidad.

Prevención

A pesar del impacto establecido de estos factores de riesgo en la aparición de enfermedades cerebrovasculares como el ictus, diversos estudios han revelado el escaso grado de control de los mismos. Entre el 40 y el 50% de los enfermos abandona el tratamiento tras dos o tres años de haber sufrido un infarto cerebral, lo que favorece la aparición de un segundo evento, cuya repercusión será peor que la del primero.



En la actualidad, existen tratamientos preventivos eficaces. En concreto, varios estudios han mostrado el papel de las estatinas tanto en prevención primaria como secundaria para los infartos cerebrales. Estos medicamentos reducen las cifras de colesterol y entre sus efectos beneficiosos destaca el aumento de la circulación cerebral y la capacidad neuroprotectora. Los datos disponibles muestran que las estatinas reducen en un 30% la mortalidad global. En algunos pacientes con ictus, el volumen del infarto no llegó a los 30 centímetros cúbicos, mientras que en aquellos que no tomaban estatinas esta cifra casi se triplicó, alcanzando los 86 centímetros cúbicos.
Asimismo, se dispone de otras terapias eficaces como los anticoagulantes recomendados para el control de la fibrilación auricular en cualquier paciente de más de 75 años o con varios factores de riesgo, los antihipertensivos y los antiagregantes. En el momento del ictus, estudios como el SITS-MOST han demostrado que la trombólisis intravenosa es segura en el uso clínico, abriendo la esperanza para las personas que padece un ictus en España.


Atención urgente y especializada

Junto con el control de los factores de riesgo, otra de las claves en el control del ictus es la atención inmediata y especializada. Diversas fuentes muestran que el 97% de los pacientes que ha padecido un ictus no ha recibido un tratamiento adecuado, lo que incrementa el riesgo de desarrollar más lesiones neurológicas. De hecho, se estima que casi un tercio de pacientes de ictus o infarto cerebral podría salvar su vida o librarse de una grave discapacidad si fuera atendido rápidamente en las unidades específicas de esta enfermedad neurológica. El tratamiento precoz supondría salvar la vida a más de 6.000 enfermos de los 40.000 que cada año mueren en España por culpa de esta enfermedad.

Sin embargo, la sanidad española sólo dispone de 25-30 unidades de ictus de las 95-100 que debería existir para atender a toda la población afectada. La implantación generalizada de estos servicios de urgencias neurológicas supondría además un ahorro importante al sistema.

Pero la atención no compete únicamente a las Unidades de ictus. Atención primaria desempeña un papel fundamental en la prevención primaria, y en este sentido, debería disponer de los recursos materiales y humanos necesarios, así como de una formación adecuada. Asimismo, la prevención secundaria debería protocolizarse mediante el consenso de atención primaria y especializada.
Además, la atención del ictus requiere la adopción de planes de rehabilitación personalizados, a fin de lograr los mayores beneficios y las menores secuelas. Deberían establecerse los mecanismos y recursos apropiados para incorporar terapia ocupacional, logopedia y fisioterapia de alto rendimiento a la rehabilitación de aquellos pacientes que han sufrido un ictus.


Cuidados necesarios

Pero el ictus no sólo tiene repercusiones para el paciente en términos de incapacidad funcional y reducción en la calidad de vida, sino para la familia por la dependencia que genera y la necesidad de cuidado. En general, impone un alto coste en atención sanitaria y social y en términos de pérdida de capacidad de producción de los pacientes y sus familiares. De hecho, el sistema sanitario de salud participa de forma minoritaria en los cuidados continuados de las personas dependientes ya que es la familia y, en general, la red de apoyo más cercana, la que proporciona el cuidado requerido.

De los pacientes no ingresados en un hospital que precisan cuidados el 52,5% es dependiente para las actividades básicas de la vida diaria. Y en un 60% de los casos el cuidador es una mujer, con una edad media de 55 años. Según los datos aportados por un trabajo de la Universidad de Navarra, los costes medios del cuidado informal suponen unos 22.000 € al año. Para los pacientes con mayor dependencia, aquellos que necesitan ayuda para las actividades básicas, el coste medio es de unos 25.000 € /año, y para los que tienen una dependencia moderada de unos 10.500 € /año.

Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad y Consumo dentro del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud está trabajando en la elaboración de una Estrategia sobre Accidente Vascular Cerebral en colaboración con sociedades científicas, comunidades autónomas y asociaciones de pacientes. En el capítulo autonómico, se han puesto en marcha distintos planes de Atención Sanitaria al Ictus promovidos por profesionales de los centros sanitarios de la zona, preocupados por mejorar el tratamiento que se ofrece a los enfermos de Ictus y garantizar que todos los pacientes afectados de ictus puedan recibir la mejor atención sanitaria.

Fuente: Federación Española de Ictus